La radiación infrarroja penetra mucho más profundamente en el tejido a una distancia relativamente corta del usuario, creando una sensación de calor mucho más intensa en su cuerpo. Las diversas aplicaciones de las cabinas infrarrojas las hacen muy atractivas para los propietarios de centros de bienestar. Pueden utilizarse simplemente para calentarse después, por ejemplo, de un baño frío, o con fines terapéuticos, donde la radiación térmica penetra profundamente en el cuerpo del usuario, especialmente popular entre los pacientes con reumatismo. El efecto del calor varía considerablemente según el espectro de radiación de las lámparas utilizadas.